Hemos envejecido con el correr de los años.
Comemos frutillas en las noches de junio
Mientras la palabra emerge desde dentro
Hasta el paladar; la madrugada tiene su ciencia
Y una emoción desdoblada en las manos.
Hemos envejecido y aún conservamos
La frescura de las cerezas recién cosechadas.
Con la oscuridad nombramos las palabras
Axioma, exilio, mar, paradoja, poeta...
Tú anidas tu propio fantasma igual que yo
En el silencio puro de las horas ya casi matinales.
Y sin embargo, una música pitagórica alienta el espíritu:
Son las estrellas tililantes, los planetas sumisos a su órbita,
Son las calles vacías con las sombras del día anterior
Aún deambulantes junto al trasiego de los pájaros insomnes.
¿Qué esperamos encontrar en el fulgor que nos asalta?
Como los lirios del campo la madrugada es hermosa
Sin propósito de enmienda, porque la belleza es un arma
Contra la falsa inocencia de los hombres, el mal
De los trigales y de los viñedos, la pobre rutina rutinaria,
Las tristezas de Rocío y de Manuela, los garabatos desnutridos
Por el hambre, y queda el sabor de la arcilla, eso nos queda.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 21 de junio de 2011
El Poeta
Y fuera que mis brazos abrazaran la delicada sencillez de entonces,
El austero ritmo de aquellas horas que nos hablaban del amor y del odio.
Y fuera en este instante que mis manos anidaran junto a las palomas
En los balcones del ensueño, y descubriera la vértebra madura en los espejos.
Me acercara a las orillas de la luz de una mar que se esconde para después
Amarnos, milenaria y febril, bullendo en los acantilados , albergue de gaviotas
Y de días por venir, sigilosos, como a veces de improviso, abandonados
A su sed y su memoria de estíos irreales al igual sobre el asfalto la calima.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, 20 de junio de 2011
El austero ritmo de aquellas horas que nos hablaban del amor y del odio.
Y fuera en este instante que mis manos anidaran junto a las palomas
En los balcones del ensueño, y descubriera la vértebra madura en los espejos.
Me acercara a las orillas de la luz de una mar que se esconde para después
Amarnos, milenaria y febril, bullendo en los acantilados , albergue de gaviotas
Y de días por venir, sigilosos, como a veces de improviso, abandonados
A su sed y su memoria de estíos irreales al igual sobre el asfalto la calima.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, 20 de junio de 2011
Y qué importa si queda el tiempo detenido,
Si la luz más blanca perece, y el olvido
Teje telas de araña en los rincones oscuros.
Qué puede importar si todo eso está previsto,
Si la noche espesa es una niebla encendida de dolor
Y a cinco metros de mí saltan las sombras
En peregrinación hacia la nada, y aparecen
Los años de la guerra con sus turbias manzanas.
Y a qué llorar o perturbarse si todo está previsto
Con lenguaje conciso y tajante en las líneas
De la vida y del amor. Oh luz, no te tardes
Antes de que regresen los eneros y los niños
De la noche recuerden el peor de los inviernos.
Ha sido dura la esperanza, la ilusión un remordimiento,
Pero a qué sufrir si todo eso está previsto
Desde el recóndito principio de los tiempos.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, junio de 2011
Si la luz más blanca perece, y el olvido
Teje telas de araña en los rincones oscuros.
Qué puede importar si todo eso está previsto,
Si la noche espesa es una niebla encendida de dolor
Y a cinco metros de mí saltan las sombras
En peregrinación hacia la nada, y aparecen
Los años de la guerra con sus turbias manzanas.
Y a qué llorar o perturbarse si todo está previsto
Con lenguaje conciso y tajante en las líneas
De la vida y del amor. Oh luz, no te tardes
Antes de que regresen los eneros y los niños
De la noche recuerden el peor de los inviernos.
Ha sido dura la esperanza, la ilusión un remordimiento,
Pero a qué sufrir si todo eso está previsto
Desde el recóndito principio de los tiempos.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, junio de 2011
CLAROSCUROS
Como ventanas al interior de la niebla, mis ojos
Se asoman a mi entraña cruda; digamos
Un día como hoy a las 21:44... No hay un solo
Punto de luz, tan sólo la boca abierta de un lobo;
Es mi sombra alargada como un río carmesí.
Quisiera estar en tu recuerdo, algo así como si fuese
Un mediodía de junio, y que al verte iluminaras
Mi mirada, despuntara mi otro yo menos obsceno,
Menos cruento, menos oscuro. Fieras son
Las noches que asoman por mi pecho, y pareciera
Que otra muerte, cualquier muerte desnuda
Me habitara a fuego lento. Yo sé, no obstante,
Existe una rivera de simiente fértil y límpida claridad,
Un espacio de al menos claroscuros donde entrar
A cuerpo entero: puertas hacia fuera en tropel.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, junio de 2011
Se asoman a mi entraña cruda; digamos
Un día como hoy a las 21:44... No hay un solo
Punto de luz, tan sólo la boca abierta de un lobo;
Es mi sombra alargada como un río carmesí.
Quisiera estar en tu recuerdo, algo así como si fuese
Un mediodía de junio, y que al verte iluminaras
Mi mirada, despuntara mi otro yo menos obsceno,
Menos cruento, menos oscuro. Fieras son
Las noches que asoman por mi pecho, y pareciera
Que otra muerte, cualquier muerte desnuda
Me habitara a fuego lento. Yo sé, no obstante,
Existe una rivera de simiente fértil y límpida claridad,
Un espacio de al menos claroscuros donde entrar
A cuerpo entero: puertas hacia fuera en tropel.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, junio de 2011
Levadura de luz aquí en tu pecho,
Qué cercana la sencillez de entonces.
A pesar de Parménides, nosotros
Desembocamos en el delta que fue fruto
De mil ríos. Cómo no experimentar
El primer beso como aquellos
Colegiales tímidos en el patio del recreo.
Créeme que no voy a llorarte, para qué
Escribir el llanto. Aún te seguiré esperando
En las estaciones de tren; nuestra será
La mar con tu regreso. Así la paz despliega
Sus olas temerarias sobre el alféizar de los cuerpos.
Qué feliz la ligazón de tus palabras al recuerdo,
Más feliz contemplo la razón cercana de saberte,
Más feliz el naranja del sol sobre tu pelo.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, junio de 2011
Qué cercana la sencillez de entonces.
A pesar de Parménides, nosotros
Desembocamos en el delta que fue fruto
De mil ríos. Cómo no experimentar
El primer beso como aquellos
Colegiales tímidos en el patio del recreo.
Créeme que no voy a llorarte, para qué
Escribir el llanto. Aún te seguiré esperando
En las estaciones de tren; nuestra será
La mar con tu regreso. Así la paz despliega
Sus olas temerarias sobre el alféizar de los cuerpos.
Qué feliz la ligazón de tus palabras al recuerdo,
Más feliz contemplo la razón cercana de saberte,
Más feliz el naranja del sol sobre tu pelo.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, junio de 2011
Te he buscado en los labios de la noche.
Me hablas de Heráclito y de su río
-Panta rei- con voz acuosa. A duermevela
Yo te sueño y dibujo mariposas en el cristal
Con vaho. Cómo sabré decirte ésta es tu casa,
Aquí germinan los geranios... Leemos a Freud
A altas horas de la madrugada, y conjugamos
La pasión por la poesía y el psicoanálisis.
Beso la claridad del día porque tu rostro es diáfano
(Qué otra cosa podría hacer, al menos sirva una metáfora),
Tan lejano como un tren que no regresa nunca.
Saberte me causa dolor a veces; quisiera
Arracimarme a tu cuerpo, a tus entrañas.
No me basta una excusa de palabras para verte,
Ni la sed de ti, ni la flor que corto a hurtadillas.
'Al pan pan y al vino vino', he de encontrarte
De entre todas porque mi voz te busca
En las ilustraciones que recrea la tarde,
Entre las gentes que atraviesan la ciudad
De parte a parte, en las páginas de un libro
Y en las conversaciones de los prójimos.
Me he poblado de ti, ya surcas mi sangre,
He tomado buena nota.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, junio de 2011
Me hablas de Heráclito y de su río
-Panta rei- con voz acuosa. A duermevela
Yo te sueño y dibujo mariposas en el cristal
Con vaho. Cómo sabré decirte ésta es tu casa,
Aquí germinan los geranios... Leemos a Freud
A altas horas de la madrugada, y conjugamos
La pasión por la poesía y el psicoanálisis.
Beso la claridad del día porque tu rostro es diáfano
(Qué otra cosa podría hacer, al menos sirva una metáfora),
Tan lejano como un tren que no regresa nunca.
Saberte me causa dolor a veces; quisiera
Arracimarme a tu cuerpo, a tus entrañas.
No me basta una excusa de palabras para verte,
Ni la sed de ti, ni la flor que corto a hurtadillas.
'Al pan pan y al vino vino', he de encontrarte
De entre todas porque mi voz te busca
En las ilustraciones que recrea la tarde,
Entre las gentes que atraviesan la ciudad
De parte a parte, en las páginas de un libro
Y en las conversaciones de los prójimos.
Me he poblado de ti, ya surcas mi sangre,
He tomado buena nota.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, junio de 2011
Quise partir.
La casa, lejana y cálida,
Me poblaba el sueño.
Quise quedarme.
Quise asaltar
El agrio pabellón
De la muerte
Amarrado a tu cintura.
No sé hoy dónde mi verbo,
Ni dónde el rosedal...
Me has llamado para vernos
Y te estoy agradecido,
Y digo tu nombre
Aquí en la tarde, abrupta
A veces como la arcilla
Más temprana del mundo.
Quise partir.
Quise quedarme.
Y sin cesar partía
Adonde cada cosa
Fuera nombrable.
Oh nombre inexacto
De las cosas, inefable
Ambición por el tacto.
Se sorprenden mis sentidos
Y mi razón,
Por eso es que yo
Quise quedarme,
Quise irme
De esta extrañeza poderosa.
Me has llamado para vernos
Y te estoy agradecido
Después de tanto exilio
Y tanta muerte huérfana
De signos. No dejes
De nombrarme al menos
Hoy, aquí en la tarde.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 2 de junio de 2011
La casa, lejana y cálida,
Me poblaba el sueño.
Quise quedarme.
Quise asaltar
El agrio pabellón
De la muerte
Amarrado a tu cintura.
No sé hoy dónde mi verbo,
Ni dónde el rosedal...
Me has llamado para vernos
Y te estoy agradecido,
Y digo tu nombre
Aquí en la tarde, abrupta
A veces como la arcilla
Más temprana del mundo.
Quise partir.
Quise quedarme.
Y sin cesar partía
Adonde cada cosa
Fuera nombrable.
Oh nombre inexacto
De las cosas, inefable
Ambición por el tacto.
Se sorprenden mis sentidos
Y mi razón,
Por eso es que yo
Quise quedarme,
Quise irme
De esta extrañeza poderosa.
Me has llamado para vernos
Y te estoy agradecido
Después de tanto exilio
Y tanta muerte huérfana
De signos. No dejes
De nombrarme al menos
Hoy, aquí en la tarde.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 2 de junio de 2011
AHORA, EN ESTE INSTANTE
Nos encontramos al atardecer.
Hace calor.
¡Cuánto transeúnte!
¡Cuántas orillas de silencio!
Con deseo avivamos las palabras; nosotros
Tenemos un corazón fuerte en el pecho.
Ay, tu blancura de sílabas.
Ay, la sed de tus senos.
Caminamos plaza arriba.
Nos anima el abrazo de la tarde
Y nos pedimos un café gustosos.
Sé que este amor se merece más que un beso,
Que una suerte de años por venir.
A pesar de todo el peso de la muerte encima,
Jamás nosotros de vivir nos olvidamos.
Tu rostro está encendido. Aún me quedan sueños.
Estoy por afirmarte que te amo. Tu cielo añil
Me inunda el cuerpo y la noche se aleja:
Es imposible estar de acuerdo con la oscuridad
En este momento en que te miro a los ojos,
Porque la noche nos teme, ahora en este instante
En que somos algo más que un verso en un poema.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 27 de mayo de 2011
Nos encontramos al atardecer.
Hace calor.
¡Cuánto transeúnte!
¡Cuántas orillas de silencio!
Con deseo avivamos las palabras; nosotros
Tenemos un corazón fuerte en el pecho.
Ay, tu blancura de sílabas.
Ay, la sed de tus senos.
Caminamos plaza arriba.
Nos anima el abrazo de la tarde
Y nos pedimos un café gustosos.
Sé que este amor se merece más que un beso,
Que una suerte de años por venir.
A pesar de todo el peso de la muerte encima,
Jamás nosotros de vivir nos olvidamos.
Tu rostro está encendido. Aún me quedan sueños.
Estoy por afirmarte que te amo. Tu cielo añil
Me inunda el cuerpo y la noche se aleja:
Es imposible estar de acuerdo con la oscuridad
En este momento en que te miro a los ojos,
Porque la noche nos teme, ahora en este instante
En que somos algo más que un verso en un poema.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 27 de mayo de 2011
Hube de olvidarte con mi canto por dentro.
Hube de haber y de había más allá de mis sueños.
Era el color de las sombras dos recitales de duelo.
Mira que yo te quería, te amaba más que a mi cielo.
En el coral de tu falda iban los aires en vuelo,
Y yo que bien te sabía me marchaba llorando y sin freno.
Los caballos de las playas galopan ya mar adentro,
Y la frialdad de las olas hacen de su mayo su enero.
Hube de olvidarte, ave fría, con dulzura de mi corazón hambriento.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 18 de mayo de 2011
Hube de haber y de había más allá de mis sueños.
Era el color de las sombras dos recitales de duelo.
Mira que yo te quería, te amaba más que a mi cielo.
En el coral de tu falda iban los aires en vuelo,
Y yo que bien te sabía me marchaba llorando y sin freno.
Los caballos de las playas galopan ya mar adentro,
Y la frialdad de las olas hacen de su mayo su enero.
Hube de olvidarte, ave fría, con dulzura de mi corazón hambriento.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 18 de mayo de 2011
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