El Poeta
Quién de los dos se acercó al mar de la entrega,
¿Fuímos ambos? ¿Uno sólo de nosotros?
La mar encrespada no supo contestar, nosotros
Tampoco. Entonces fue que te dije, amor, te echo
En falta, ¿a dónde partiste? Siempre quisiste
Viajar a Itaca, y hacer intenso el trayecto
Como en el poema de Kavafis; siempre kavafis
En tu corazón. ¿Y qué es para ti Itaca? Más que un sueño,
Lo he comprendido perfectamente.
Y aunque al comienzo fue la furia de los vientos,
Has partido felizmente porque la noche era propicia,
Y tu antiguo deseo de vivir es como una atenta mirada
De joven música hacia el porvenir.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 20 de agosto de 2012
Qué quedó al final de la noche salvo una oscura geometría
De dos cuerpos que se amaron, de dos cuerpos entregados
Al placer, en una habitación humilde con una reproducción
Picassiana de una paloma blanca sobre fondo negro...
La noche que acabó busca nuevas nombradías,
Y mi cuerpo urge nuevamente de tu cuerpo,
Del verbo tuyo.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 20 de agosto de 2012
De dos cuerpos que se amaron, de dos cuerpos entregados
Al placer, en una habitación humilde con una reproducción
Picassiana de una paloma blanca sobre fondo negro...
La noche que acabó busca nuevas nombradías,
Y mi cuerpo urge nuevamente de tu cuerpo,
Del verbo tuyo.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 20 de agosto de 2012
La noche abre sus carnes a la luna, al tiempo sostenido
Como hojas de papel en blanco donde el verso gime.
Tembladeral de tu cuerpo,
Las sábanas húmedas de segregaciones luminosas,
Que inundan la habitación con rítmicos espasmos.
Llueve, es noche de agosto y llueve, lluévense los segundos,
Lluévense los minutos y las horas; el reloj se balancea,
Se convierte en pájaro.
Tembladeral de tu cuerpo,
Rosácea vulva cristalina, senos de azafrán cálido.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 19 de agosto de 2012
Como hojas de papel en blanco donde el verso gime.
Tembladeral de tu cuerpo,
Las sábanas húmedas de segregaciones luminosas,
Que inundan la habitación con rítmicos espasmos.
Llueve, es noche de agosto y llueve, lluévense los segundos,
Lluévense los minutos y las horas; el reloj se balancea,
Se convierte en pájaro.
Tembladeral de tu cuerpo,
Rosácea vulva cristalina, senos de azafrán cálido.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 19 de agosto de 2012
Y al tercer día salí como un loco a buscarte.
D. Antonio Chacón (malagueñas).
Soledad de ti tan subjuntiva, mis nervios se confunden con mi carne.
Los toros de la ausencia corren por los pasillos de mi frente
Hasta alzar el vuelo, el calor se angosta en mi pecho, mi cuerpo
Es un espacio sin sangre. Del color de la rabia y del naranja
Me paseo por las calles musitando en vol alta algo de ti como un recuerdo.
De no verte me duelen las encías y el cielo de la boca, mi sexo me duele, me duelen los labios.
Ausencia de ti tan imperativa me lleva a buscarte enfebrecido. Y al tercer día de no verte
Como gaviotas huidizas se me escapaban las palabras hacia la mar de las barcazas sin rada.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 18 de agosto de 2012
D. Antonio Chacón (malagueñas).
Soledad de ti tan subjuntiva, mis nervios se confunden con mi carne.
Los toros de la ausencia corren por los pasillos de mi frente
Hasta alzar el vuelo, el calor se angosta en mi pecho, mi cuerpo
Es un espacio sin sangre. Del color de la rabia y del naranja
Me paseo por las calles musitando en vol alta algo de ti como un recuerdo.
De no verte me duelen las encías y el cielo de la boca, mi sexo me duele, me duelen los labios.
Ausencia de ti tan imperativa me lleva a buscarte enfebrecido. Y al tercer día de no verte
Como gaviotas huidizas se me escapaban las palabras hacia la mar de las barcazas sin rada.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 18 de agosto de 2012
Me he muerto. Soy un cadáver
Que no asistirá a su entierro.
Aquí me quedo, muerto y todo,
Junto a este árbol centenario.
La luz del sol no me molesta,
Ni la algarabía de niños en el parque,
Mientras yo, muerto y todo, saludo
A las palomas y a los hombres.
Me he muerto. Soy un cadáver
Que no hablará ya más.
Aquí me quedo, muerto y todo,
A esperar mi disolución en la tierra.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 18 de agosto de 2012
a Salvador (Alvaeno), con aprecio.
Hay historias tan tristes en la Historia, como si 'dios'
Hubiese estado babeando en esos momentos y los ángeles,
Los insulsos ángeles, lo hubieran acuchillado de repente.
Y además ocurre, en los corrientes de 2012, una oscuro odio
Y una franela de la usura, historias acerca de el hombre es
Un lobo para el hombre hasta en su sepultura. Y luego,
Esas llamaradas de los bárbaros de siempre haciendo la guerra
En nombre del capital, del santísimo capital y sus alegorías de muerte,
Y sus bombas verdaderas, y su metralla verdadera, y su nula poesía infame.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, en agosto de 2012
Hay historias tan tristes en la Historia, como si 'dios'
Hubiese estado babeando en esos momentos y los ángeles,
Los insulsos ángeles, lo hubieran acuchillado de repente.
Y además ocurre, en los corrientes de 2012, una oscuro odio
Y una franela de la usura, historias acerca de el hombre es
Un lobo para el hombre hasta en su sepultura. Y luego,
Esas llamaradas de los bárbaros de siempre haciendo la guerra
En nombre del capital, del santísimo capital y sus alegorías de muerte,
Y sus bombas verdaderas, y su metralla verdadera, y su nula poesía infame.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, en agosto de 2012
LAS PALABRAS DE LOS MUERTOS
Dime, ¿fuíste desenterrando todos tus muertos,
Y los sentaste uno a uno en tu salón? Yo lo hice,
Y conversé con ellos, y me nombraron Francisco.
Cuántas cosas tenían por decir y las dijeron,
Parecían una mar desatada, la flor de los inviernos,
La luz de los estíos, primaveras revestidas de azules. Ésta es la noche
De las alucinaciones: aquí están mis muertos, dime, dónde
Están los tuyos... Qué conversen, qué traigan a la raíz de la memoria
Los borrones, los huecos, las sinrazones de la Historia.
Hoguera inextinguible, razón de ser de los ya idos para siempre,
Cómo rescatar vuestra memoria que a mi discurso pertenece,
Y al tuyo, y al de él y al de vosotros, al de ellos también.
Nos queda la palabra de los muertos, el gesto vivo que conocimos,
La marea con racimos de uvas que ellos degustaron.
Nos queda la palabra de los muertos para trascenderla siempre.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 9 de agosto de 2012
Dime, ¿fuíste desenterrando todos tus muertos,
Y los sentaste uno a uno en tu salón? Yo lo hice,
Y conversé con ellos, y me nombraron Francisco.
Cuántas cosas tenían por decir y las dijeron,
Parecían una mar desatada, la flor de los inviernos,
La luz de los estíos, primaveras revestidas de azules. Ésta es la noche
De las alucinaciones: aquí están mis muertos, dime, dónde
Están los tuyos... Qué conversen, qué traigan a la raíz de la memoria
Los borrones, los huecos, las sinrazones de la Historia.
Hoguera inextinguible, razón de ser de los ya idos para siempre,
Cómo rescatar vuestra memoria que a mi discurso pertenece,
Y al tuyo, y al de él y al de vosotros, al de ellos también.
Nos queda la palabra de los muertos, el gesto vivo que conocimos,
La marea con racimos de uvas que ellos degustaron.
Nos queda la palabra de los muertos para trascenderla siempre.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 9 de agosto de 2012
a Nerea...
Recuerdo un verso en tu saliva, cálido
Como una mañana de septiembre.
Has doblegado mi carne con tus manos,
Punzado mis huesos, trenzado mi alma.
Se estremecen los días con tu estancia
Y la muerte de lo eterno nos recuerda,
Que a qué perder un solo minuto de presencia.
No me salvas, nada me salva, yo me salvo,
Y has ilustrado mi piel con un bello dibujo,
Como si fuera la sed ardiente que todo lo alumbra.
Hagamos del pan de cada día la paz de cada día,
El amor de la diosa Atenea que se amanece vincitrice.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 8 de agosto de 2012
Recuerdo un verso en tu saliva, cálido
Como una mañana de septiembre.
Has doblegado mi carne con tus manos,
Punzado mis huesos, trenzado mi alma.
Se estremecen los días con tu estancia
Y la muerte de lo eterno nos recuerda,
Que a qué perder un solo minuto de presencia.
No me salvas, nada me salva, yo me salvo,
Y has ilustrado mi piel con un bello dibujo,
Como si fuera la sed ardiente que todo lo alumbra.
Hagamos del pan de cada día la paz de cada día,
El amor de la diosa Atenea que se amanece vincitrice.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 8 de agosto de 2012
a Nerea.
Me muerdo la intención de huir hacia adelante,
Algo que quizá en otro momento me hubiera
Hecho acercarme hasta la misma fiebre en la noche.
Me quedaré donde me corresponde por el momento
Y te diré: sé bienvenida. Rostros que nunca vi
Me hablan cuando mis ojos entreabiertos captan sólo
Un resquicio de luz posiblemente imaginaria. Tú
No habitas ahí, incluso más allá de una fotografía
-Siempre sepias con el tiempo- que no deseo guardar
En mi cartera, es donde estás presente no como espejismo,
Sino como sal marina que cubre mi cuerpo en estos días de agosto.
Podría decirte que te amo, pero te sonaría extraño. No sé por qué
Se me ha ocurrido ahora esto mientras escribo. Pero te diré
Algo parecido a un abecedario del deseo, un sencillo 'te quiero',
Tal vez una trama para una historia del corazón.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 7 de agosto de 2012
Me muerdo la intención de huir hacia adelante,
Algo que quizá en otro momento me hubiera
Hecho acercarme hasta la misma fiebre en la noche.
Me quedaré donde me corresponde por el momento
Y te diré: sé bienvenida. Rostros que nunca vi
Me hablan cuando mis ojos entreabiertos captan sólo
Un resquicio de luz posiblemente imaginaria. Tú
No habitas ahí, incluso más allá de una fotografía
-Siempre sepias con el tiempo- que no deseo guardar
En mi cartera, es donde estás presente no como espejismo,
Sino como sal marina que cubre mi cuerpo en estos días de agosto.
Podría decirte que te amo, pero te sonaría extraño. No sé por qué
Se me ha ocurrido ahora esto mientras escribo. Pero te diré
Algo parecido a un abecedario del deseo, un sencillo 'te quiero',
Tal vez una trama para una historia del corazón.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 7 de agosto de 2012
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