El Poeta
Cuando soplan los extraños vientos, los vientos
Que sacuden las arboledas y los viejos campanarios,
Yo bajo hasta las playas septembreantes
Y ruego a las olas que sacudan mi alma.
La luz se acompaña de los cuerpos eternados
Con su arcilla caliente, con sus raicillas de sangre,
Con cien toros de sangre, y sal y silencios y palabras...
Las muchachas que cantan sobre sus toallas, húmedas
De mar y de deseo, recuerdan a Eros y a la vez a Thanatos;
Qué sutil encrucijada entre los vientos y la carne.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 15 de septiembre de 2012
GRECIA ARCAICA
A Safo...
El canto lesbio de Safo, la evocación del amor,
Nunca la rutina del amor... y Eros sacudió mis sentidos
Como el viento que en los montes se abate sobre las encinas.
Qué valioso regalo, cantos púrpura, voz para el recuerdo
Inflamada por el fuego de jacintos, y pastores y deseo y doncellas.
Lúbrica miel cubierta de rocío al aire de sus versos. Oh, Safo,
Embriagadora, tañe la lira una vez más, que alcen el vuelo
Las bandadas de pájaros de tu alma, su trino secular,
Y los vientos depositen su música en el pecho del que ama.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 15 de septiembre de 2012
A Safo...
El canto lesbio de Safo, la evocación del amor,
Nunca la rutina del amor... y Eros sacudió mis sentidos
Como el viento que en los montes se abate sobre las encinas.
Qué valioso regalo, cantos púrpura, voz para el recuerdo
Inflamada por el fuego de jacintos, y pastores y deseo y doncellas.
Lúbrica miel cubierta de rocío al aire de sus versos. Oh, Safo,
Embriagadora, tañe la lira una vez más, que alcen el vuelo
Las bandadas de pájaros de tu alma, su trino secular,
Y los vientos depositen su música en el pecho del que ama.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 15 de septiembre de 2012
Ella se acercó hasta la acequia. Fluía el agua
Como un inquieto rastro de sangre. Los parrales
Estaban vivos. Ella metió sus manos en el agua
Y las secó en su vestido. La gran noche de las aves
Visitó los campos, mientras ella quedó dormida
Bajo un cielo sin sombras. A todas luces
Ella soñaba en una ciudad inundada por geranios,
Porque ella me dijo que quería partir y que amaba
El color rojo de los pétalos. Fui a despertarla
Y besó mis labios. Sentí el calor de la mañana
Como si de el mediodía se tratase. La amaba
Porque era sencilla y buena, porque su rostro
Alimentaba la lluvia y sus piernas eran sabias.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 12 de septiembre de 2012
Como un inquieto rastro de sangre. Los parrales
Estaban vivos. Ella metió sus manos en el agua
Y las secó en su vestido. La gran noche de las aves
Visitó los campos, mientras ella quedó dormida
Bajo un cielo sin sombras. A todas luces
Ella soñaba en una ciudad inundada por geranios,
Porque ella me dijo que quería partir y que amaba
El color rojo de los pétalos. Fui a despertarla
Y besó mis labios. Sentí el calor de la mañana
Como si de el mediodía se tratase. La amaba
Porque era sencilla y buena, porque su rostro
Alimentaba la lluvia y sus piernas eran sabias.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 12 de septiembre de 2012
El terral de Málaga abrasa los corazones.
El mar habla, le habla a la ciudad, la seduce
Y se aman. En Málaga los inviernos no existen,
Y los niños van al colegio en pantalón corto.
Picasso pasea por la Plaza de la Merced
Y ve toros columpiados del aire, ve un haz
De luz como una cuadratura, se va, se va...
Yo nací en Málaga, y en Málaga lloré y reí.
Las cosas han cambiado, siempre cambian,
Mientras los gitanos venden biznagas
En el parque botánico. Platero está desnudo,
En bronce desnudo; yo jugué con él siendo
Un chavea, porque en Málaga los niños
Son chaveas y pasean solos por las calles.
Te he amado, te he odiado, ciudad
Para turistas y foráneos... Te he odiado
Con toda mi alma, pero ahora te recuerdo.
Iré a visitarte pronto sobre un caballo de Chagall,
Con un poema en la mano, y unas palabras de amor.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 10 de septiembre de 2012
En Viena hay castillos sobre el aire. La ciudad duerme
A media voz de su vigilia. Irritados, los ángeles, bajan
A la tierra y se humanizan; sexuados, corren a aparearse
Mientras un viento gélido asoma por las esquinas.
En Viena los sueños son blancos con fachadas ilustres,
Pero una tristeza recorre sus calles, una tristeza
A modo de adagio con oboes y arpas, y sudor
Abotonado al tiempo como si fuera una chaqueta
Con surcos milenarios. Los niños de Viena
No pasan frío apesar de los crudos inviernos,
Llevan bufandas en Clave de Sol, un paraguas
De primera mano, zapatos de charol blanco, y una sonrisa
De fuente. Las sirenas de Viena no suenan en la madrugada,
Porque sólo se muere en el día; deliran los cadáveres
Al compás de un vals de silencios. Hay en Viena una muchacha,
Que recorre los mercados y las plazas, se sube a los tejados.
Desnuda, sin inocencia en su piel, ofrece sus duros senos,
El preciado sexo de sus años. En Viena se sacuden el polvo
Con cepillos nupciales, y las calles despiertan si los gemidos son largos.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 9 de septiembre de 2012
A media voz de su vigilia. Irritados, los ángeles, bajan
A la tierra y se humanizan; sexuados, corren a aparearse
Mientras un viento gélido asoma por las esquinas.
En Viena los sueños son blancos con fachadas ilustres,
Pero una tristeza recorre sus calles, una tristeza
A modo de adagio con oboes y arpas, y sudor
Abotonado al tiempo como si fuera una chaqueta
Con surcos milenarios. Los niños de Viena
No pasan frío apesar de los crudos inviernos,
Llevan bufandas en Clave de Sol, un paraguas
De primera mano, zapatos de charol blanco, y una sonrisa
De fuente. Las sirenas de Viena no suenan en la madrugada,
Porque sólo se muere en el día; deliran los cadáveres
Al compás de un vals de silencios. Hay en Viena una muchacha,
Que recorre los mercados y las plazas, se sube a los tejados.
Desnuda, sin inocencia en su piel, ofrece sus duros senos,
El preciado sexo de sus años. En Viena se sacuden el polvo
Con cepillos nupciales, y las calles despiertan si los gemidos son largos.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 9 de septiembre de 2012
Llueve en New York. El Central Park es un lago
casi infinito, sólo hay un horizonte de agua.
Listz se pasea bajo la lluvia de septiembre
Ensimismado en algún pentagrama. New York
Tiene los senos color azafrán rabioso, y su sexo
Es varonil curiosamente. El caos del tráfico
Resuena en los oídos como una música de rock,
Y el vientre de las ballenas está repleto de niños.
Sobre el río Hudson cae sin embargo la nieve,
Los pequeños remolcadores arrastran la niebla
Y el sudor de los obreros. Llueve en New York,
La cadencia de su poema es una nube de azufre misteriosa.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 9 de septiembre de 2012
casi infinito, sólo hay un horizonte de agua.
Listz se pasea bajo la lluvia de septiembre
Ensimismado en algún pentagrama. New York
Tiene los senos color azafrán rabioso, y su sexo
Es varonil curiosamente. El caos del tráfico
Resuena en los oídos como una música de rock,
Y el vientre de las ballenas está repleto de niños.
Sobre el río Hudson cae sin embargo la nieve,
Los pequeños remolcadores arrastran la niebla
Y el sudor de los obreros. Llueve en New York,
La cadencia de su poema es una nube de azufre misteriosa.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 9 de septiembre de 2012
Como otras oscuras voces venidas desde lejos,
El silencio atraviesa puentes y veredas, se instala
En la sangre. Yo esculpo un texto y extraigo otro texto
Ajeno a esas voces oscuras venidas desde lejos,
Ajeno al silencio venido desde cerca,
Ajeno a los labios que no besan, que no saben amar.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 5 de septiembre de 2012
El silencio atraviesa puentes y veredas, se instala
En la sangre. Yo esculpo un texto y extraigo otro texto
Ajeno a esas voces oscuras venidas desde lejos,
Ajeno al silencio venido desde cerca,
Ajeno a los labios que no besan, que no saben amar.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 5 de septiembre de 2012
El cuerpo que abandonó las palabras por breves instantes,
Se acercó a otro cuerpo, amado cuerpo oscuro, habitado
Cuerpo de raíces ardidas. Y habló la voz de los cuerpos juntos,
La piel de los cuerpos amándose, cuando si apenas el crepúsculo
Se prendía del cielo como un racimo de brazos y cabellos
Suspendidos sobre el mar. El cuerpo, los cuerpos que abandonaron
Las palabras por breves instantes, por un instante solo a modo
De promesa, están bogando noche adentro hacia su llama única,
Deslizándose entre sábanas que ayer fueran tan sólo quién sabe.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 6 de septiembre de 2012
Se acercó a otro cuerpo, amado cuerpo oscuro, habitado
Cuerpo de raíces ardidas. Y habló la voz de los cuerpos juntos,
La piel de los cuerpos amándose, cuando si apenas el crepúsculo
Se prendía del cielo como un racimo de brazos y cabellos
Suspendidos sobre el mar. El cuerpo, los cuerpos que abandonaron
Las palabras por breves instantes, por un instante solo a modo
De promesa, están bogando noche adentro hacia su llama única,
Deslizándose entre sábanas que ayer fueran tan sólo quién sabe.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 6 de septiembre de 2012
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