CALIGRAFIANDO EL AIRE
A ras de horizonte diviso una aeronave,
límpida de luz -fulgor del cielo-,
que copula generosamente con el viento.
He volado tantas veces que refresca
mi memoria de viajero. Su vientre,
a lo lejos, es como un hilo de plata,
encinta de equipajes y recuerdos.
Desde las ventanillas, los pasajeros
contemplan la tierra con temblor de pájaro,
mientras los niños alzan sus cometas
para competir con la blanca caligrafía,
que la aeronave recrea como indeleble huella
amatoria del espacio.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 10 de junio de 2013
El Poeta
DIVÁN
Esa ventana que da al patio, donde se oyen
rumores y música, tiene la virtud de la luz
desde el amanecer hasta el crepúsculo.
En la habitación de esa ventana que da al patio,
hay libros y paisajes, se dan los sueños, y entran en juego
las palabras más extrañas. A quien visita ese lugar
sencillo, le clarea la entraña, sucede que viaja
hacia el pasado, sucede que es puro presente
sin embargo, y después de tanto verbo y tanta piel,
sale a la calle respirando otro aire, esta vez nuevo,
como si recién emergiera de la tierra.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 10 de junio de 2013
Esa ventana que da al patio, donde se oyen
rumores y música, tiene la virtud de la luz
desde el amanecer hasta el crepúsculo.
En la habitación de esa ventana que da al patio,
hay libros y paisajes, se dan los sueños, y entran en juego
las palabras más extrañas. A quien visita ese lugar
sencillo, le clarea la entraña, sucede que viaja
hacia el pasado, sucede que es puro presente
sin embargo, y después de tanto verbo y tanta piel,
sale a la calle respirando otro aire, esta vez nuevo,
como si recién emergiera de la tierra.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 10 de junio de 2013
Por un momento dejo de lado el verso
y el teclado del ordenador, por un solo
momento dicho en la luz matinal, sugerido
en el espacio y el tiempo; aquí mismo,
donde ahora me hallo. Por un momento
en que dibujo árboles en los páramos;
este momento único a la escucha
de todo aquello cuanto me habla con dicha
de ser y de estar vivo, a la escucha
de lo que el viento trae en la boca,
por boca de todos.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 26 de mayo de 2013
y el teclado del ordenador, por un solo
momento dicho en la luz matinal, sugerido
en el espacio y el tiempo; aquí mismo,
donde ahora me hallo. Por un momento
en que dibujo árboles en los páramos;
este momento único a la escucha
de todo aquello cuanto me habla con dicha
de ser y de estar vivo, a la escucha
de lo que el viento trae en la boca,
por boca de todos.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 26 de mayo de 2013
He abierto de par en par todas las ventanas,
por ver si entra el aire y me golpea en el pecho
de repente, por ver qué trae, qué palabras
de los hombres. Flor de geranio en la terraza,
flor de pétalos rojos, vértigo de yedra allá
en el fondo. Quiero escribiros de día, en papel
que vuele hasta las manos. Día en el papel
jamás ya blanco, jamás ya puro, jamás ya silenciado.
Ganas me dan de recorrer las calles, por ver
si todos juntos prendemos la voz del corazón callado.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 27 de mayo de 2013
por ver si entra el aire y me golpea en el pecho
de repente, por ver qué trae, qué palabras
de los hombres. Flor de geranio en la terraza,
flor de pétalos rojos, vértigo de yedra allá
en el fondo. Quiero escribiros de día, en papel
que vuele hasta las manos. Día en el papel
jamás ya blanco, jamás ya puro, jamás ya silenciado.
Ganas me dan de recorrer las calles, por ver
si todos juntos prendemos la voz del corazón callado.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 27 de mayo de 2013
A Elizabeth.
De vuelta ya a la noche., de vuelta ya a la oscuridad de los pianos.
Hay un viento que gorjea como un pájaro, un viento que rezuma,
atlético, sangre de vid, ungüento para las palabras. Verdaderamente
golpea la lluvia en las cortinas, se abre paso la luna para reposar
a mi lado. Releo viejas cartas venidas desde lejos, en la cansada
caligrafía habitan labios que se besaron, sed de saliba dulce.
El almanaque gira sobre sí mismo ensimismado, y es de noche...
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 28 de mayo de 2013
De vuelta ya a la noche., de vuelta ya a la oscuridad de los pianos.
Hay un viento que gorjea como un pájaro, un viento que rezuma,
atlético, sangre de vid, ungüento para las palabras. Verdaderamente
golpea la lluvia en las cortinas, se abre paso la luna para reposar
a mi lado. Releo viejas cartas venidas desde lejos, en la cansada
caligrafía habitan labios que se besaron, sed de saliba dulce.
El almanaque gira sobre sí mismo ensimismado, y es de noche...
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 28 de mayo de 2013
Me arrojo a la mar desde el acantilado
de tu cuerpo. No sé qué senos o caderas
habitan mis manos, pero llueve despacio
sobre nuestras cabezas, y hay una brisa
que caligrafía la piel, que refresca el verbo
amado. Frente a los ponientes y levantes
escribo con palabras, que emergen movidas
por la corriente del río -aluvión de sílabas-,
hasta encontrase con tu desnudez precisa
sobre el puente. Quiero vivirme en la ciencia
de tus labios, hallarme de improviso
en la fiesta que proponen tus manos.
He visto la noche enorme arracimada a tus cabellos,
y he recordado las uvas rojas que degusté
junto al roquedal que labró tu sexo.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 5 de junio de 2013
de tu cuerpo. No sé qué senos o caderas
habitan mis manos, pero llueve despacio
sobre nuestras cabezas, y hay una brisa
que caligrafía la piel, que refresca el verbo
amado. Frente a los ponientes y levantes
escribo con palabras, que emergen movidas
por la corriente del río -aluvión de sílabas-,
hasta encontrase con tu desnudez precisa
sobre el puente. Quiero vivirme en la ciencia
de tus labios, hallarme de improviso
en la fiesta que proponen tus manos.
He visto la noche enorme arracimada a tus cabellos,
y he recordado las uvas rojas que degusté
junto al roquedal que labró tu sexo.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 5 de junio de 2013
No fue por los caminos del aire, si no que en la tierra
afirmó sus pasos. Abrió de par en paz sus manos,
recorrió senderos de luz y de sombras. Junto
a los vientos, junto al manantial de agua, alzó
la cabeza y vio horizontes palpitantes adonde
partió sin reservas, porque lo empujaba la vida,
la vida de ojos que lindan
con los mástiles antiguos del mundo.
No fue por los caminos del aire. No se apostó
en los portones cerrados, ni en los vallados,
siquiera en las cerradas fuentes... Allí donde
no es sumisa la palabra alzó tiendas, pabellones
sin páramo, sembró signos en los surcos, para después
continuar su camino con la libre sencillez del alfarero.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 5 de junio de 2013
afirmó sus pasos. Abrió de par en paz sus manos,
recorrió senderos de luz y de sombras. Junto
a los vientos, junto al manantial de agua, alzó
la cabeza y vio horizontes palpitantes adonde
partió sin reservas, porque lo empujaba la vida,
la vida de ojos que lindan
con los mástiles antiguos del mundo.
No fue por los caminos del aire. No se apostó
en los portones cerrados, ni en los vallados,
siquiera en las cerradas fuentes... Allí donde
no es sumisa la palabra alzó tiendas, pabellones
sin páramo, sembró signos en los surcos, para después
continuar su camino con la libre sencillez del alfarero.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 5 de junio de 2013
Esta madrugada, en el sillón de la biblioteca, comprendo
que hay palabras gastadas con el tiempo, palabras sólo
de ayer; esas palabras no quiero. Y salgo a buscar
a la calle otras palabras, tan vivas como el fuego,
tan raudas como el aire, tan de veras como una tierra
encinta.
Palabras para ti y para mí -más allá de los trenes
que se alejan para siempre-, deseantes, al borde
del delirio, bordadas a mano en los labios que se besan,
erguidas en la luz del canto. Y salgo a buscarlas
a la calle, allí donde vosotros y nosotros tenemos
la primer palabra.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 6 de junio de 2013
que hay palabras gastadas con el tiempo, palabras sólo
de ayer; esas palabras no quiero. Y salgo a buscar
a la calle otras palabras, tan vivas como el fuego,
tan raudas como el aire, tan de veras como una tierra
encinta.
Palabras para ti y para mí -más allá de los trenes
que se alejan para siempre-, deseantes, al borde
del delirio, bordadas a mano en los labios que se besan,
erguidas en la luz del canto. Y salgo a buscarlas
a la calle, allí donde vosotros y nosotros tenemos
la primer palabra.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 6 de junio de 2013
A Antonio José Royuela, con profundo afecto.
Coloco en el alféizar los geranios, me pregunto
acerca de los versos de Antonio, a la calle
voy después con un violín, de cerezo su madera.
Canto mi pena y mi alegría en el desnudo portal
del bloque, y luego el sol con su fuego al mediodía
me lanza desde lo alto jazmines y presencias.
Con los versos de Antonio voy la calle arriba,
musitándolos despacio junto a la brisa de junio,
de esta primavera ya que acaba, detenido justo
en un semáforo. Dos chicas de azul se adelantan
aún en verde la luz, y dibujo un ¿adónde irán?
en el aire. La cóncava insistencia de los besos
en el pecho donde mora mi querencia, tiene
sabor a arboleda con escritos en los troncos.
Por no haber tranvía, regreso a pie hasta la casa.
He comprendido algo acerca de la poesía:
el cantor es su propio canto, no se puede separar
al hombre del poeta, mientras sigue la casa vacía.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 8 de junio de 2013
Coloco en el alféizar los geranios, me pregunto
acerca de los versos de Antonio, a la calle
voy después con un violín, de cerezo su madera.
Canto mi pena y mi alegría en el desnudo portal
del bloque, y luego el sol con su fuego al mediodía
me lanza desde lo alto jazmines y presencias.
Con los versos de Antonio voy la calle arriba,
musitándolos despacio junto a la brisa de junio,
de esta primavera ya que acaba, detenido justo
en un semáforo. Dos chicas de azul se adelantan
aún en verde la luz, y dibujo un ¿adónde irán?
en el aire. La cóncava insistencia de los besos
en el pecho donde mora mi querencia, tiene
sabor a arboleda con escritos en los troncos.
Por no haber tranvía, regreso a pie hasta la casa.
He comprendido algo acerca de la poesía:
el cantor es su propio canto, no se puede separar
al hombre del poeta, mientras sigue la casa vacía.
Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 8 de junio de 2013
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