El Poeta
Todavía pretendo amar. En el surco
de la noche delira la voz. En el cuenco
de tus manos lo nacido que vibra,
y de tan alta la música, la matemática
tan rítmica, auguras el arrobamiento
arborescente de la lluvia.

Francisco Aranda Cadenas

Málaga, a 6 de enero de 2014
La vida es un sexo de mujer que se regala,
no sólo tierra y sed, también el surco alado,
de amado cielo la hendidura, fulgor de luz,
que la cadencia del viento envuelve. Sabrosa
de sal marina, tendida entre los juncos, simple
y desnuda, así es la mujer que amo. Erguidas
colinas en sazón, se pueden asir las flores
que se yerguen, musicales en la cadera amable
de su valle. En tu atlas confesable, me pierdo
hasta encontrarme... La vida es un sexo de mujer
que se regala, que de no morir se vive entonces,
una puerta al fondo de la clara noche, donde
la voz de surco es, en la penumbra, dulce lamento.

Francisco Aranda Cadenas

Málaga, a 6 de enero de 2014
El parral, los parrales que visité de niño, aquellas uvas
que degusté me embriagaron a tal punto, que no puedo
olvidar esos años infantiles en el pueblo alpujarreño
de Dalias. Comarca chica de días con bicicleta
y lápiz y cuaderno, y chicos corriendo cuesta abajo,
tras de un sueño. Los inmensos ojos negros de mi prima
María Luisa, esos cabellos de gitana largos como un río,
el caminar sensual, que conjugaron mi sexual sentir primero.
Ha llovido mucho desde entonces; lluvias mansas y aguerridas
sobre los cuerpos desnudos y alrededor de las hogueras.
¡Tengo que contarlo! ¡Lean estas palabras de amor!

Ahora, cuando sonrío a la muchacha amada, el mar se complace
con los brazos que extiendo, con el beso que doy, con la verdad que expreso.

Francisco Aranda Cadenas

Málaga, a 28 de diciembre de 2013
Met(a)forismo

<No vomites sobre el papel en blanco, no es abismo ni asidero. Poséelo, te pertenece; le pertenece a tu palabra, que por tu mano se imprime y por tu boca se habla>.

Francisco Aranda Cadenas

Málaga, a 24 de octubre de 2013

Después de amar, amor, queda tu semblante
desnudo. Y destella mi sangre a lomos de la brisa.
Los blancos jinetes del sueño sobrevuelan
tus senos, y es tu sexo una mariposa cercana
a la luz que abisman los geranios.

Francisco Aranda Cadenas

Málaga, a 24 de octubre de 2013
¿Quién era Albertina? Su nombre
estaba caligrafiado en un papel
desgranado como una fruta otoñal.
Yo pienso en Lola y Tania, en ti.
Cada mujer es una geografía.
Yo pienso en ti a cada rato,
mientras una brisa a ras de suelo
caligrafía el paisaje del mismo modo,
que el nombre de Albertina sobre el papel
sepia de muchos años atrás seguramente.
¿De dónde habrán venido tus sílabas?
Albertina y la lluvia. Albertina y las rarezas
cotidianas. Yo pienso en ti a cada rato; tú,
que no eres ni Lola, ni Tania ni Albertina.

Francisco Aranda Cadenas

Málaga, a 3 de octubre de 2013
Agregar una mujer al paisaje -barro encinta-,
agregar un hombre a la calle, despojarlos
de cuanto en ellos es derrota y cansancio.
¿Acaso no es necesario acercarse a la alegría
desde todos lados? Cuanto hay de vida
en ellos es sencillamente vida, y aunque
cuentan con la muerte, esa impenetrable
astuta, han aprendido a caminar. Una mujer
y un hombre, sin abismos ni cláusulas
de seguros, ahí mismo donde el aire, donde
la luz, frente al sol íntimo, no son nada
y sin embargo, con los meses y los años
que trascurren, ellos se amanecen cada día,
se mezclan, se entrelazan... Agregar
mujeres y hombres al paisaje es como estar
en medio de una torrentera de voces, una cascada
de palabras; son muchos los gestos, muchas las miradas,
una sinfonía que corteja los espacios, el deseo de ser
                                                                                       frente a la nada.

Francisco Aranda Cadenas

Málaga, a 3 de octubre de 2013
En el cuenco aromado de tu noche, donde descubro
el cielo maduro de tus sílabas, tu nombre redondo
y fugaz, porque la oscura claridad se acaba
y viene el alba despertando las sienes, y abrimos
los ojos y estamos desnudos. Habito tu corazón
de sándalo para después partir a no sé dónde,
donde el vacío es una blanca certeza amarrada
a la vida, pero yo hablo con mis huesos pares,
con el estremecimiento de mi carne en el cuenco
                                                                                aromado de tu noche.


Francisco Aranda Cadenas

Málaga, a 10 de septiembre de 2013