El Poeta
Esta soledad tan demacrada, soledad tan puntual, tan de sí misma,
Esta soledad tan tuya, tan de los dos, tan inoportuna,
Esta soledad de nadie y tan de todos, tan perenne soledad y tan caduca,
Esta soledad que nos mueve a buscarnos en el carnal árbol de la intriga,
Esta soledad austera y caprichosa, singular, mortal, tan decaída,
Esta soledad que nos desnuda, nos acuesta, nos refugia
En este cuerpo de dos que se hace presente y se hace dicha.


Francisco Aranda Cadenas

Málaga, a 15 de octubre de 2012

Y qué fue de aquel primer deslumbramiento de la carne,
De la palabra que sentó plaza en la piel, de todo aquello
Que más tarde hablaría de mí  y de tantas otras cosas
Que se confundirían a veces en un largo beso.
Cómo encontrar en los restos de un pequeño naufragio,
De una muerte en suma, la rosa de los vientos que fuera
Mi paisaje, la asunción de mis pasos, mi norte y mi des-norte.
Y cuál sería mi sorpresa al darme cuenta de que en las madrugadas
Se hacían presentes oscuras voces primeras de luz que me asaltaban,
Cuando aún el hilo naranja del amanecer era tan sólo un pájaro
Que retornaba de muy lejos para luego hacerse día y sombra.


Francisco Aranda Cadenas

Málaga, a 13 de octubre de 2012
Aquel cuadro de la exposición posó en ti su mirada;
Luego me explicaste la disposición de los objetos
Y yo te pregunté por la figura humana que no existía
En ese lienzo. Pasamos a otro y otro cuadro hasta dar
Con una mujer desnuda sobre fondo blanco y azul,
Y grandes ojos negros en disposición suavemente irregular.
Tú tampoco te salvaste de existir como esa mujer desnuda
Allí, bajo una luz que se iría apagando de a poco en la noche
Que durmieron las telas. Pero ya ves, algunas obras
Tenían más de cien o doscientos años, nosotros tan fugaces
Hemos depositado la mirada en algo que tampoco será la eternidad.


Francisco Aranda Cadenas

Málaga, a 11 de octubre de 2012
Si pierdo aquí la voz, aquí donde la voz hace falta
Porque hay nieve y vendaval, si pierdo aquí la voz,
¿Cómo después, de tanto, entregar el poema
A vuestras manos? No queda más lucidez ya
Que la palabra, pero si pierdo aquí la voz,
Si la pierdo en este instante, lugar de donde vinieron
El dolor y la alegría, entonces, verdaderamente entonces
Podréis decir que me he muerto, que se ahogó en un pozo
Mi júbilo, que el silencio conquistó los albergues de la luz
Y que la noche, la terrible noche sin sílabas, saeteó mi garganta.


Francisco Aranda Cadenas

Málaga, a 10 de octubre de 2012
Entrar a cuerpo abierto en tu noche; saber si verdaderamente el mundo
Ha pactado de forma clara con las sombras; comprender la latitud y la longitud
Del deseo; mostrar el canal de la sangre vertida en tiempos de guerra
Y no demorar demasiado en construir diques contra la muerte...
¿Y cómo redescubrir, reinventar, Francisco Aranda? La soledad se llena
De persianas y cortinas, a cuchilladas aparto la niebla que se acomoda
En la habitación. Busco la luz, la luz de tu noche, semioscuridad de muslos
Y de brazos. En tiempos de guerra está cansada la piel, los cuerpos opacos
Cubren el asfalto y las aceras. Qué es del deseo entonces, nada más
La pasión poderosa de estar vivo. No se sabe si realmente pactamos bien
Con las sombras, siquiera si las consideramos como a un pájaro errante.

Entrar a cuerpo abierto en tu noche, morder las cuartillas con dientes
Ardidos y no permitir que la caligrafía sea lo mismo que mis manos.

Francisco Aranda Cadenas

Málaga, a 8 de octubre de 2012


Me quedo aquí con mi sentir sencillo, a la espera de tu regreso simple.
He desnudado a la palabra por ver su secreto, palabra de ti
Que asoma a mi pecho como el mar asoma a mi frente.
A conciencia me he perdido en la ciudad, en esta paramera
De cemento y flores... Quién lo diría, en los suburbios de mi corazón
Cantan los peces y saludan vagamente viejas llamas extintas.
A favor de la noche abandono mis teorías, me cobijo en un bar,
Y comprendo mi sentir sencillo, mi dolor anudado a un recuerdo, mi realidad
Que pasa por el lado de 'dios' y no saluda, y se azula mi mirada
Porque la luz, fulgor de la luz, me recuerda tu regreso simple.


Francisco Aranda Cadenas

Málaga, a 8 de octubre de 2012
Y cómo saber que los años , a veces tan traviesos, pasaron
De largo como una bocanada de aire, como un sin más,
Quién lo diría ya puestos a decir. Y cómo saber
Si es bien difícil saber algo que no sea hoy es de día.
Mientras tiemblo como cuerpo deseante, mientras me hago
Esta pregunta casi infantil, mientras la palabra, el cielo, el árbol,
Decoran mi paisaje. Y ahora que otoñan los ramajes, y que de vuelta
A lo sin nombre, a lo de perdido al río, a la teoría de conjuntos,
Ahora, ahora aquí sin equipaje para partir aferrado a nadie.


Francisco Aranda Cadenas

Málaga, a 6 de 0ctubre de 2012

Cercano al recuerdo más cercano,
Junto al día que el sol inflama,
Junto a la fermentación del júbilo,
Junto al mar que escancia cierta razón
Mía de ser, y así, cercano, y valer la pena
Dentro de todo esto que llamamos vida.
Y serme en tu recuerdo, y no serme
En tu despedida. Vivir así de lleno
En las estancias menos turbias, de más luz
Si cabe, aunque las sombras están ahí
De forma ineludible como la primera
Palabra que dijimos y la última que diremos.

Francisco Aranda Cadenas

Málaga, a 4 de octubre de 2012
Escribió un testamento dulce para una dulce muerte.
Sobre su cama miraba al techo, y veía sombras
De animales y algún revólver y algún país.
No se sabía de qué habría de fallecer aquel hombre,
Pero en su rostro estaba escrito un verso de los posos del café,
Una rúbrica del viento, un mediodía enjaulado, una torre
De marfil quebrada, una pregunta incontestable.
No había ni ira ni rabia en sus ojos, él se preparó
Para una muerte dulce. En sus bolsillos tenía
Varias caracolas marinas, una estilográfica, un pequeño diario
Para un insomne peculiar, atento siempre a las voces de la noche.
Fueron cayendo sus párpados de a poco; nadie en la habitación,
Sólo él con una  torrentera de delirios sumados a una luna de perfil
Sin luz. Y como si su alma finalmente no quisiera marcharse,
Lanzó un grito al aire, un dulce grito, de espanto y frío.

Francisco Aranda Cadenas

Málaga, a 3 de octubre de 2012