El Poeta
Pensar la memoria, sentirla, cuando las mismas
crines del viento desamarran el aire
y brota de amanecida una imagen,
un silencio pleno de voz y transparencia.
Aquí no hay ya más nada salvo la oscura
luz que asoma a los ojos casi entornados,
ojos que han mirado hacia adentro en las horas
llamadas a ver la pura entraña, el texto
inscrito en los balbuceos del alma.

Pensar la memoria, sentirla, cuando ya la memoria
no anhela sino el sueño pero, pugna
por vivirse a las en punto siempre del reloj.

Francisco Aranda

En Málaga, a 23.02.2015

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